| La
gloriosa, sensacional, artística y sagrada
ciudad de Machu Picchu es la expresión máxima
de lo que nos fue dejado por la Cultura Inca.
Utilizándose de mucha inteligencia, los arquitectos
de Machu Picchu supieron reunir un estoque
de piedras, encajadas harmoniosamente, en
declives altamente montañosos. En un paisaje
de increíble belleza natural, se construyó
una ciudad ricamente modelada.
Más que cualquier descubierta científica,
religiosa o arqueológica pueda revelar, la
siguiente verdad es finamente estampada en
las actuales ruinas de Machu Picchu: cuando
la naturaleza humana se concentra en perfección,
el resultado es la producción de belleza,
la existencia de la cual invoca a la alma
humana la voluntad de producirse más y más
belleza. La belleza no puede ser separada
de su harmonía con la Naturaleza, por eso
es Machu Picchu perfecta. |