| Paraíso
Seco
Siempre
azul. Así es el cielo
que cubre todos los días el pueblito
de San Pedro de Atacama, en Chile, ubicado
en el norte de aquel país, y en una
zona geográfica adonde están
las mayores montañas de los Andes.
Su población es muy reducida, restricta
principalmente a comerciantes, pastores y
agricultores.
San
Pedro es la puerta de entrada para que los
turistas conozcan a una de las regiones más
inhóspitas y zuréales del globo
terrestre: el Desierto de Atacama. Por depender
de la actividad turística y ser el
punto de partida de variadas excursiones de
la región, el pueblo ofrece variados
servicios a sus visitantes. Desde hostales
hasta restaurantes; Y de internet hasta agencias
de turismo.
Aún
que sea muy chico, San Pedro de Atacama lleva
en su pasado una rica y amplia historia. Los
primeros habitantes se instalaran en un oasis
hace cerca de 11 mil años. Dejaran
a la vida nómada, desenvolvieran a
la agricultura y la irrigación artificial.
Domesticaran a las llamas y alpacas, aprovechando
su carne, lana, y también utilizándolas
como medio de transporte.
Inventaran
a la cerámica, los tejidos, trabajos
en madera y metalurgía en cobre y bronce.
Tenían religión y fueran uno
de los pueblos más desarollados de
America precolombina. Todo eso, además
del hecho de ubicarse bajo el clima más
árido del mundo, ha trasformado San
Pedro de Atacama no solo en un lugar turístico,
pero también en la capital de la arqueología
chilena. Toda esta historia se puede aún
sentirse cuando se visitan a los campos de
cultivo y se observa la arquitectura de las
casas de la región.
El
pueblo se ubica en la Cordillera de los Andes,
lejos unos 40 kilómetros del majestuoso
y mítico volcán
Licancabur, adonde se realizaban ceremoniales
y eran echadas ofrendas Incas. En verdad,
no hay mucho lo que hacer o que ver en San
Pedro mismo, pero en sus alrededores si existen
variadas atracciones y paisajes exóticos,
raros en cualquier región del mundo.
Distante
no más de 17 kilómetros está
el Valle de la Luna. La región fue
así nombrada justamente por la composición
hecha de rocas y arenas que le dan un aspecto
semejante al de la superficie lunar. El Valle
de la Luna tiene una gran dimensión,
pero desde el tope de una duna alta es posible
ver a una gran parte de la región.
El
Altiplano, ubicado a cuatro mil metros sobre
el nivel del mar, y distante aproximadamente
90 kilómetros de San Pedro, nos reserva
un paisaje distinto de aquel encontrado en
el Desierto de Atacama. Se pueden encontrar
los salares que son planicies o grandes lagos
formados por sal cristalizada. En esta región
también aparecen lagunas formadas por
pequeños cursos de agua, que se presentan
en variados colores, como el blanco, el azul,
el verde y lo lilas. En muchas de ellas es
fuerte la presencia de pájaros, principalmente
los flamencos, que resisten a la gran salinidad
del lugar.
Cerca
de San Pedro también están las
Termas de Puritama. Son piscinas naturales
de agua clara y caliente. Aún con el
frío que viene con la noche del desierto,
el agua en las piscinas queda alrededor de
los 30 Celsius. A pesar de que sean administradas
por un hotel chileno, las termas son abiertas
al público general.
Pero
antes de bañarse en las aguas de Puritama,
es recomendable asistir al espectáculo
de los Géiseres de El Tatio. La actividad
geológica de esta zona ha creado un
fenómeno en el cual el vapor del agua
es expelido desde el suelo hacia la superficie
en forma de chorro. El fenómeno ocurre
todos los días, cerca del nacer del
sol. Cuando las aguas heladas de ríos
subterráneos encuentran a las lavas
volcánicas.
Todavía
en la ruta de los paseos que se pueden tomar
en San Pedro de Atacama, está un 'paseo'
por el Valle
de la Muerte. Ubicado a solamente tres
kilómetros del pueblo, el valle es
muy arenoso, y en el camino hacia allá
uno pasa por la Cordillera de la Sal, donde
se ven esculturas naturales formadas por la
acción del viento y del tiempo, en
las dunas y en las rocas. Allí no existe
ninguna vida animal o vegetal.
Para
quienes les gustan la arqueología,
hay aún más algunas visitas
obligatorias que hacer. Distante tres kilómetros
del pueblo se ubica la Pukara (fortaleza)
de Quitor: una fortaleza preincaica de la
cual restan solamente las ruinas, cubriendo
2,5 hectáreas de montaña. Otro
sitio arqueológico para visitar son
las Ruinas de Tulor, una antigua población
atacameña, desde hace tres mil años,
que se hallaba sepultada bajo la arena, pero
fue desenterrado por un proyecto de investigación
arqueológica desarrollada en la región.
En
el sitio arqueológico de Catarpe se
encuentran variados grupos de piedras unidas
por argamasa, formando paredes. Catarpe era
el antiguo centro administrativo del Imperio
Inca. En San Pedro también esta el
museo arqueológico R. P. Gustavo de
le Paige, adonde se puede conocer mejor a
la cultura atacameña a través
de las piezas de cerámica, vestimentas
y hasta momias aún bien conservadas.
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