|
"Manantiales
brasileños"
Es aún sorprendente, pero además de playas,
bosques, sierras y del Pantanal, Brasil posee
otro hermoso y raro paisaje para sus moradores
y turistas: un desierto atravesado por lagunas
de agua fresca. Esta región es parte del Parque
Nacional de Lençóis Maranhenses, creado en
1981 con la meta de proteger y estudiar a
ese ecosistema, pero se ha transformado en
un famoso lugar turístico.
El Parque posee un área total de 155 mil hectáreas.
Son dunas y más dunas peinadas por el fuerte
viento ocasionado por el movimiento de las
mareas. A pesar de su aspecto desértico, Lençóis
Maranhenses registra un índice pluviométrico
anual de 1600mm. Toda esa caída de agua ocurre
en la estación lluviosa, de enero a junio.
Desde julio hasta diciembre ocurre el periodo
de sequía, en que decenas de lagunas se secan,
o casi se secan. El milagro de esa historia
es que, quando más una vez las lagunas se
llenan, la vida también retorna. Peces, crustáceos
y tortugas reaparecen como si jamás hubiesen
salido de ahí. Le época recomendada a la visitación
es de mayo a octubre, cuando se forman las
piscinas naturales.
La hermosura del lugar no está únicamente
en las lagunas. Las dunas, que llegan a hasta
los 20 metros, son de una arena blanquita.
El paisaje cambia a todo instante, y así nadie
tiene el privilegio de ver el mismo imagen
dos veces.
Además de la parte "desértica", Lençóis posee
también pantanos, ríos (sobre los cuales navegan
las voadeiras, tipos de barcas del lugar),
playas y, esta claro, los "nativos". Esos
son pescadores que crean sus pocas cabezas
de gado para el sustento en la estación seca,
dejando el paisaje en un estilo desértico-rural.
El Parque se ubica en el litoral de Maranhão,
entre las municipalidades de Barreirinhas
y Primeira Cruz. Para llegar hasta allá, se
puede ir en carro o tomar un ómnibus en un
viaje de 10 horas, o por avión fletado en
un vuelo de 40 minutos desde São Luís (la
capital des Estado de Maranhão) rumbo a Barreirinhas.
El polo turístico posee escasa estructura,
pero en Barreirinhas hay hoteles, hostales,
restaurantes y tiendas que venden artesanía.
En la desembocadura del río Preguiças, en
el mar, se ubica el pueblucho de Caburé, que
igualmente posee hostales y restaurantes.
En los pueblos se puede apreciar la comida
típica de la región, observar a los pájaros
en fines de la tarde y tomar otra barca para
continuar el viaje: viaje que sigue con mucha
arena, paisajes hermosos, viento en el rostro,
comida muy buena y gente simpática.
|